“EL SONIDO ES EL PULSO DE UNA PELÍCULA, MARCA LAS EMOCIONES”, MARK BERGER EN LA ENERC

El multipremiado ingeniero de sonido Mark Berger dictó la masterclass “Cómo escuchar películas” ante una sala llena de alumnos de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC) y de escuelas audiovisuales.

En la sede centro de la ENERC, y tras la presentación del rector Carlos Abbate, explicó cómo funciona el sonido en relación con la imagen, con escenas de “The talented Mr. Ripley”, de Anthony Minghella, con la que ejemplificó sobre cómo el diálogo, la música y los efectos funcionan juntos para manipular emociones y mejorar el impacto de la película.

“El sonido es el pulso de una película, marca las emociones y puede influir las percepciones de lo que se cuenta en la imagen. El propósito en las escenas es el de crear una realidad, que parezca que sólo pusimos un micrófono y tomamos nada más que el ambiente, pero en realidad queremos transmitir lo que sienten los personajes”, dijo Berger luego de las preguntas de los asistentes.

Berger obtuvo cuatro premios Oscar por sus trabajos en Apocalypse now (1979), Elegidos para la gloria (1983), Amadeus (1984) y El paciente inglés (1996). Es profesor adjunto de Estudios de Cine y Medios en UC Berkeley y responsable del sonido de más de 175 largometrajes. Tuvo un destacado paso por el 33° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, donde también brindó una masterclass a sala llena, en el Teatro Auditorium.

“A la hora de hacer el sonido de una película nunca se sabe cuándo es bastante, pero sí se sabe cuándo es demasiado. Recomiendo trabajar al límite de lo posile y en lo aceptable, porque las cosas son mejores en los límites que en el centro, así sea en una película, como en la vida”, recomendó.

Además compartió anécdotas de los films en los que colaboró con Francis Ford Coppola, por ejemplo en el Padrino II: “para recrear el sonido de la escena en la que la casa de Michael es atacada, fuimos una noche a San Francisco, a una plaza casi deshabitada, que tenía una fuente de agua. Pusimos micrófonos en diferentes partes y me dijeron, bueno, ahora nos tenemos que atacar. Luchamos, me tiraron al suelo. Era una cosa muy física, que dolía un poco. Ahí aprendí que hacer el sonido de una película es hasta peligroso”, dijo Berger entre risas.